Financiamiento sostenible: por qué cada vez más empresas peruanas buscan créditos con sello ESG
08/09/2026

Hace pocos años, hablar de sostenibilidad en una sala de directorio peruana sonaba más a relaciones públicas que a estrategia financiera. Eso cambió. Hoy, cumplir con indicadores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) puede significar directamente una mejor tasa de interés, un mayor apetito de los inversionistas o el acceso a un mercado de capitales que antes estaba cerrado para muchas empresas medianas.
El monto de financiamiento bajo principios de finanzas sostenibles en Perú alcanzó los US$4,879 millones en los últimos tres años, según datos de Pacific Corporate Sustainability (PCS), empresa que representa cerca del 70% de las operaciones de este mercado, recogidos por Gestión en febrero de 2026.
Un crecimiento constante, año tras año
La trayectoria muestra una aceleración sostenida. En 2023, el mercado movilizó US$1,426 millones; para 2024, el monto ascendió a US$1,570 millones, un crecimiento de 10%; y las proyecciones para 2025 apuntaban a US$1,883 millones, un incremento de 20% frente al año anterior, según explicó Janett Burga, general manager de PCS, a Gestión.
El sector financiero, y en particular el microfinanciero, lidera hoy las emisiones sostenibles en el país, un dato que refleja cómo el interés por estos instrumentos ya no se limita a las grandes corporativas, sino que se extiende hacia entidades más pequeñas que buscan diferenciarse frente a inversionistas cada vez más exigentes.
Dos caminos: bonos verdes y préstamos vinculados a sostenibilidad
Las empresas peruanas acceden al financiamiento sostenible principalmente por dos vías. La primera son los bonos verdes, sociales o sostenibles, colocados en el mercado de capitales para financiar proyectos con un impacto ambiental o social definido. La segunda son los Sustainability-Linked Loans, préstamos que reconocen el desempeño sostenible de la empresa: el cumplimiento de indicadores clave, como la reducción de la huella de carbono, se traduce en incentivos financieros durante el plazo del crédito, según explicó José Goyburu, socio del Estudio Hernández & Cía.
Goyburu señaló además que las firmas del sector legal y financiero han participado en un 50% más de operaciones con indicadores de sostenibilidad incorporados durante 2025 frente al año anterior, lo que confirma que estos criterios ya forman parte del núcleo de la negociación y no de un anexo reputacional.
El Estado también actualizó sus propias reglas
El respaldo no viene solo del sector privado. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) aprobó un nuevo Marco de Bonos Sostenibles del Perú 2026, que reemplaza el vigente desde 2021 y amplía el universo de proyectos que pueden financiarse con estos instrumentos, además de fortalecer los mecanismos de transparencia y medición de resultados, según detalló Gestión en julio de 2026.
La actualización incorpora estándares promovidos por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales e integra criterios asociados a biodiversidad, adaptación al cambio climático y transición energética, en línea con el Plan Nacional de Competitividad y Productividad 2024-2030.
La obligatoriedad que se viene: NIIF S1 y S2
El siguiente punto de inflexión ya tiene fecha. El 27 de marzo de 2026, el Consejo Normativo de Contabilidad oficializó la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) S1 y S2, que serán obligatorias a partir del 1 de enero de 2029 para empresas privadas no reguladas con ingresos mayores a 2,300 UIT (alrededor de S/12.6 millones), según reportó Gestión.
Aunque la obligatoriedad todavía está a algunos años de distancia, los especialistas consultados por Gestión coinciden en que la hoja de ruta ya empezó a correr: entre 2026 y 2028, las empresas dentro de ese umbral deberán hacer diagnósticos, identificar brechas y definir su gobernanza en materia de sostenibilidad antes de que la exigencia normativa entre en vigencia.
El vacío que aún falta llenar: una taxonomía nacional
Uno de los principales obstáculos que persiste es la ausencia de una taxonomía peruana que defina con claridad qué se considera un bono verde, social o sostenible. Sin ese instrumento, no existe hoy la solidez técnica necesaria para hacer estas distinciones de manera homogénea en el mercado local, según advirtió a Gestión un economista de la Universidad de Piura.
Una Comisión Multisectorial presidida por el MEF tiene el encargo de elaborar la primera versión de ese informe hacia mediados de 2026, siguiendo el camino que ya recorrieron otros países de la región como Colombia, México, Chile y Brasil, que cuentan con su propia taxonomía de finanzas sostenibles desde hace algunos años.
| Año | Monto movilizado en finanzas sostenibles |
|---|---|
| 2023 | US$1,426 millones |
| 2024 | US$1,570 millones (+10%) |
| 2025 (proyectado) | US$1,883 millones (+20%) |
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ha crecido el financiamiento sostenible en Perú?
Movilizó US$4,879 millones en los últimos tres años, con un crecimiento anual sostenido, según datos de Pacific Corporate Sustainability.
¿Qué tipos de instrumentos de financiamiento sostenible existen en Perú?
Principalmente bonos verdes, sociales o sostenibles colocados en el mercado de capitales, y préstamos vinculados a sostenibilidad (Sustainability-Linked Loans).
¿Qué empresas están obligadas a adoptar las normas NIIF S1 y S2?
Las empresas privadas no reguladas con ingresos mayores a 2,300 UIT, a partir del 1 de enero de 2029.
¿Perú ya cuenta con una taxonomía de finanzas sostenibles?
No. Una Comisión Multisectorial liderada por el MEF tiene el plazo hasta mediados de 2026 para elaborar la primera versión de este instrumento.
Sobre esta nota: Este artículo se elaboró con base en datos de Pacific Corporate Sustainability (PCS) y declaraciones de Janett Burga, general manager de PCS, y José Goyburu, socio del Estudio Hernández & Cía., recogidas por Gestión, además de información oficial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Todas las cifras corresponden a información disponible al cierre de esta publicación.